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‘Aves de presa’ es el espectáculo de empoderamiento femenino de Harley Quinn

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PUNTUACIÓN: 67/100

Era solo cuestión de tiempo para que una banda de mujeres tomara la revancha en historias violentas basadas en viñetas después de que los hombres dominaran el género durante décadas. Y la encargada de dar el paso no podía ser otra que Harley Quinn. Esa lunática entrañable y único personaje que salió airoso de Escuadrón Suicida (2016) regresa en Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn), con nuevo look, soltera y buscando la emancipación absoluta en Ciudad Gótica, en el mundo criminal y en la historia del cine. ¿Lo consigue? Pues sigue leyendo.

© 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.

Margot Robbie vuelve a meterse en la piel del personaje que la puso en el mapa de Hollywood, evidentemente consciente del hype que la rodea. Tanto que ella misma sirve como productora del proyecto a través de su compañía, LuckyChap Entertainment, haciéndose cargo hasta el punto de que pasó más de tres años apoyando el desarrollo de un guion que convenciera a los ejecutivos de Warner Bros. Y el resultado llega a los cines el 7 de febrero dispuesta a arrasar incluso más que su antecesora.

Pero que no haya confusiones. Aves de presa no vive en el mismo universo de Escuadrón Suicida. No solo lo percibí al verla, sino que también me lo confirmó su directora, Cathy Yan, en Londres cuando me dijo: “quise tratar la película tanto como pude como una entrega independiente. Claro que está Margot como Harley Quinn de nuevo, pero en mayor parte queríamos crear un mundo separado con reglas separadas”. Y se nota. El único nexo entre ambas es que conviven en Ciudad Gótica y tienen a Harley Quinn como denominador común, pero son dos películas muy diferentes. La adaptación de David Ayer todavía sigue siendo vapuleada por los fans -tanto que el director continua defendiéndose en Twitter tres años después (casi a diario) ante la crítica constante que vive con los seguidores más fieles- y quizás por eso Aves de presa se aleja de forma radical (y eso que Ayer es productor ejecutivo).

Explotar la figura de Harley Quinn supone negocio asegurado. El público la adora a pesar de su locura y en esta ocasión, su independencia recae en buscar la emancipación criminal tras la ruptura con el Joker (el de Jared Leto). La historia arranca con la joven lunática huyendo de todo tipo de amenazas a medida que la ciudad descubre que ya no cuenta con la protección del payaso del crimen. Recordemos que fue cómplice de muchos de los actos violentos perpetrados por él y hay muchos que ahora buscarán venganza. Uno de ellos es Roman Sionis (Ewan McGregor), uno de los criminales más peligrosos de la ciudad capaz de atormentar y matar a su antojo, que recluta a Harley a cambio de perdonarle la vida si encuentra un diamante que robó una adolescente y que sirve como llave para acceder a una fortuna.

Y así, poco a poco, van entrando en acción el resto de los personajes salidos de los comics de Aves de presa. Y es que esta tira de viñetas de DC está compuesta por varios miembros femeninos que van entrando y saliendo del grupo, aunque Harley nunca termina de ser un miembro oficial. Pero aquí, y aprovechando el tirón, es la responsable del ciclón. La que sirve de unión introduciendo a Cazadora (Mary Elizabeth Winstead), Canario Negro (Jurnee Smollett-Bell), Renee Montoya (Rosie Perez) y Cassandra (Ella Jay Basco). Cada una tiene su propia sed de venganza, y movidas por la necesidad de supervivencia se unen en contra de Roman Sionis formando una banda de mujeres letal, con violencia, palabrotas y secuencias de lucha coloridas y psicodélicas.

El resultado es una entrega que bebe de otras películas y carece de la originalidad que hizo que Harley Quinn se convierta en fenómeno. De forma directa o indirecta, Aves de presa juega con los colores como lo hace Baz Luhrmann repitiendo juegos de cámara y momentos de locura que recuerdan a Moulin Rouge! o Romeo y Julieta, mientras utiliza la idea de la venganza para rendir homenaje a La Novia de Kill Bill y explotar hasta el cansancio las acrobacias de Harley, dando en consecuencia una película que se atreve a ser diferente con un mensaje de empoderamiento femenino de una manera jamás hecha en el género, pero que sacrifica la profundidad de la historia. No deja de ser una grata alegría ver que las historias femeninas van encontrando su lugar en la cartelera, y que incluso hay directores como Cathy Yan que se atreven a llevarlas lo más lejos posible con escenas violentas y gamberras. Pero no olvidemos que esto no es nuevo. Será la primera película con una banda de mujeres en el género cómic calificada para mayores de 18 años -como lo fue Deadpool- pero mujeres haciendo gamberradas ya lo vimos en comedias como La boda de mi mejor amiga (Paul Feig, 2011).

© 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.

Aves de presa intenta innovar y en parte lo consigue. Pero es un logro superficial. Esta es una película forjada en la era #MeToo, aunque su mensaje de empoderamiento femenino reside en la unión letal de los personajes a pesar de ser muy diferentes, cada una con su propia venganza contra hombres que las mantuvieron encadenadas en sus vidas, convirtiéndose en una proclamación de independencia colorida pero de leve profundidad dramática. Mientras que otro de sus problemas, y quizás el que más influye en hacer que la película se pase de la exageración, es la recreación de un villano caricaturesco. Ya sea por la actuación de Ewan McGregor (ha hecho otras mejores) o por el diseño del personaje y su secuaz (Chris Messina), ambos se pasan de la caricatura cayendo fácilmente en el absurdo, imitando las típicas características de los villanos del cine de DC de los 80 y 90, forzando una imagen de burla del malo de turno. Esto solo consigue que nunca logremos interesarnos por ellos (más bien queremos que desaparezcan), dando más peso a las mujeres de la trama. Una táctica que, de serlo, les ha funcionado pero no de forma tan eficaz.

Sin embargo, Cathy Yan sí sabe explotar al máximo los colores de Harley Quinn, utilizando el rostro de Margot Robbie y las características más conocidas del personaje para regalarnos algunas de las luchas más acrobáticas y efectivas del género. Y eso que estamos ante su segundo largometraje y su primer intento en el mundo de los taquillazos.

Cada una de las chicas tiene su encanto, sin embargo si apostamos por un spin-off, Canario Negro es la que tiene más papeletas de conseguirlo. El personaje interpretado por Jurnee Smollett-Bell llama la atención desde el principio gracias a su voz y al ser la única con una especie de superpoder en el grupo. Es un personaje que cobra protagonismo cada vez que aparece en pantalla gracias a la presencia de su actriz -incluso en momentos frente a Margot Robbie- provocando curiosidad por descubrir su historia.

En resumen, Aves de presa se aleja drásticamente de Escuadrón Suicida, creando sus propias reglas, personajes y estilo. Harley Quinn vuelve más loca y entrañable, pero también más humana formando una camaradería con otras mujeres que fácilmente podrían convencer al público en busca de una apuesta de puro escapismo. Sin embargo, la película mantiene el mismo ritmo del resto de intentos de DC, con arcos argumentales bien marcados, escenas explosivas y un argumento dramático que se explica en un párrafo, sin tomar nota del riesgo tomado por Joker. Pero Harley Quinn logra enamorarnos de nuevo, aunque su locura esté más exagerada. Una película para entretenernos, con una banda sonora electrizante, que celebra que las mujeres también pueden dar caña en el género. Ahora, si la recordaremos tanto como Escuadrón Suicida -aunque fuera por sus críticas- lo dudo.

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