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el silencio se apodera de las bromas de Andreu Buenafuente y Silvia Abril

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Presentar la gala de los Goya puede ser un trabajo complicado y poco agradecido. Bien lo saben Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, que en 2018 nos dejaron una de las peores retransmisiones de la historia de los premios del cine español. Tan mal lo hicieron que el público llegó a echar de menos a Dani Rovira. El año pasado, Andreu Buenafuente y Silvia Abril asumieron la (fácil) tarea de mejorar la edición anterior, y tras su buena acogida como anfitriones, decidieron regresar este año.

Sin embargo, su trabajo como maestros de ceremonias en los Goya 2020 no se ha saldado con buenos resultados, sino más bien todo lo contrario: las risas han brillado por su ausencia.

(G3online, Jesus Briones, GTRES)

Las bromas de Buenafuente y Abril, tándem artístico y matrimonio en la vida real, no han cuajado entre los invitados presentes en el Palacio de Deportes José María Martín Carpena, que les han dedicado un silencio incómodo detrás de otro. Lo mismo ha ocurrido en redes sociales, donde los espectadores de la gala no han dudado en expresar su aburrimiento o estupor ante las intervenciones de los presentadores, que sin duda no se encontraban en su mejor noche.

Las galas de premios suelen ser muy largas, por lo que se agradece que los presentadores las agilicen con gags divertidos, comentarios agudos y bromas cómplices, pero nada de eso ha sucedido en los Goya 2020. En su lugar, Buenafuente y Abril han encadenado un chiste malo detrás de otro. Las referencias a los políticos han sido muy bancas y han provocado la absoluta indiferencia entre el público: “Aquí el presidente es Mariano Barroso, Pedro es Almodóvar y el guapo es Antonio Banderas”. Silencio total. 

Pero no tanta vergüenza ajena como el espectáculo visual interactivo que ha protagonizado Abril delante de la pantalla, como si de una actuación de Eurovisión se tratase, con aburridas y tópicas referencias a los superhéroes, e incluso chistes escatológicos. Es decir, un guion que ejemplifica la ley del mínimo esfuerzo y descansa demasiado en lo visual y el humor físico más básico. Porque el problema no es el trabajo de los presentadores, que se han esforzado, es un trabajo de escritura muy pobre que ni el mejor cómico podía levantar.

Afortunadamente, Buenafuente y Abril se han ausentado durante buena parte de la ceremonia, reapareciendo en la recta final para hacer lo que se les da mejor y lo que se suele hacer al principio de las galas de premios: el monólogo de apertura con referencias a los nominados. En estos minutos es donde los humoristas han encontrado el tono, con chistes como “Has pasado de ‘Todo sobre mi madre’ a ‘Todo sobre mí’” (dedicado a Almodóvar) o “Solo recordaremos a quien gane, o como se dice en este país, memoria histórica”. Ha sido en este momento cuando el público presente en la sala ha despertado reaccionando con risas. Pero para entonces ya era demasiado tarde. 

Lo de Buenafuente y Abril no ha llegado ni de lejos a la debacle de Reyes y Sevilla hace dos años, pero casi todos coinciden en que no han estado a la altura del reto. Seguramente ellos se hayan dado cuenta y se estén pensando muy seriamente lo de volver el año que viene. Ellos mismos han hecho referencia al tema de forma jocosa durante su despedida, advirtiendo que quizá esta sea su última vez presentando los premios, “porque otros querrán la oportunidad”. Presente quien presente en 2021, esperamos que sea con un buen guion. Aunque como espectadores de los Goya, sabemos que eso es casi más difícil que no ver a Antonio de la Torre nominado.

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