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Por qué ‘1917’ no supera a ‘Salvar al soldado Ryan’

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Tras sorprender a muchos alzándose con los Globos de Oro a Mejor Película y Mejor Director1917, lo último de Sam Mendes (SkyfallAmerican kBeauty), sigue sumando premios y posicionándose como posible ganadora del Óscar. Para aquellos a quien estas victorias les haya pillado desprevenidos, se trata de una trepidante e inmersiva cinta bélica que nos transporta a la Primera Guerra Mundial y nos cuenta, en un ininterrumpido plano secuencia, la historia de dos jóvenes soldados británicos (Dean-Charles Chapman y George MacKay) desplegados en el norte de Francia con una misión suicida: atravesar las líneas enemigas para entregar un mensaje crucial que evitará la muerte segura de 1600 soldados amigos –incluido el hermano de uno de ellos.

¿Soldados aliados (británicos, eso sí) que se juegan la vida cruzando una Francia ocupada por los alemanes? ¿Un objetivo casi imposible y a contrarreloj, que pretende salvar de la muerte a un hermano? ¿Horror de trincheras y heroísmo a partes iguales? ¿Mejor Película y Mejor Director para una historia de guerra en los Globos de Oro? Si todo esto te suena de algo es porque ya lo vivimos hace 20 años, cuando Steven Spielberg renovó nuestra visión de la Segunda Guerra Mundial con la monumental Salvar al soldado Ryan (también conocida como Rescatando al soldado Ryan). Una cinta sencillamente redonda y una insuperable vara de medir a la que aspiraría todo el género bélico posterior. Incluida, por razones obvias, la reciente 1917.

Por eso, hoy queremos hacernos eco de todas esas voces que ya se aventuran a juzgar que 1917 es (aún) mejor que Salvar al soldado Ryan, pero también de quienes consideran que la cinta de 1998 es sencillamente imbatible. Y para que no cunda la discordia entre cinéfilos, recordaremos que el pasado mes de diciembre el propio Spielberg se mostró extremadamente honrado por que DreamWorks, la compañía que él co-fundara en 1994, participase en la financiación de la película de Mendes, ante la cual se deshace en elogios: “Es una de las películas más revolucionarias que he visto, uno de los más grandiosos ejemplos de cinematografía que he experimentado, y estoy muy orgulloso de que el niño que pesca en la media luna aparezca al principio”, declaró a Deadline el cineasta de 73 años –que fue precisamente quien en los 90 envió el guion de American Beauty a Sam Mendes, haciendo posible su salto del teatro a la gran pantalla y cosechando el primer Oscar a Mejor Película para DreamWorks.

Aclarado que estamos ante un debate entre caballeros/damas y no en una guerra de trincheras, vamos a proponer argumentos para responder la pregunta cinéfila del momento: ¿es 1917 mejor película que Salvar al soldado Ryan?

Empecemos por lo más evidente: el impresionante plano secuencia ininterrumpido (a excepción de un único corte que no desvelaremos) con el que Mendes nos cuenta la aventura de sus dos soldados. Una proeza técnica que, si bien ya hemos visto en cintas dramáticas como Birdman, nunca habíamos imaginado aplicada a una cinta de guerra cuya acción transcurre mayoritariamente en exteriores abiertos. Con una coreografía y una puesta en escena tan heroicas e improbables como la propia misión de los personajes, el británico se las arregla para hacer que no echemos de menos el montaje tradicional y evita no solo el temido mareo que suelen provocar estas “perspectivas flotantes”, sino también la frustrante sensación de estar contemplando el gameplay de un moderno videojuego que no podemos controlar. 

Por contra, la extrema decisión estética de Mendes se justifica plenamente en una historia en la que los personajes luchan contra el reloj, en la que el ángulo de amenaza siempre es de 360º y de cualquier dirección puede venir un disparo o una explosión mortal. De esta forma, y en una era dominada por la estética del ocio digital y el avance acelerado de la realidad virtual, 1917 fusiona de forma intachable la experiencia inmersiva de vanguardia con el cine bélico más tradicional. El resultado son 2 horas de espectáculo frenético, cautivador e hiperrealista como no habíamos vivido nunca.

1917 también tiene a su favor un comienzo inmediato a más no poder. Pues si bien a los 5 minutos de Salvar al soldado Ryan ya estábamos calándonos los huesos en Normandía, no podemos olvidar que la cinta de Spielberg en realidad abría con la emotiva (pero para algunos innecesaria) escena del cementerio de veteranos que el superviviente Ryan visitaba ya de anciano, y que el verdadero objetivo de la historia nos se nos revelaba hasta bien entrada la misma. Por contra, Mendes nos empuja casi desde el primer segundo al barro de las trincheras y apenas nos muestra lo mínimo e imprescindible de este mundo antes de exponer sin rodeos la precipitada misión a la que se enfrentarán los cabos Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman). Desde que son despertados abruptamente de su siesta, ninguno de los dos volverá a tomarse un respiro hasta los créditos finales. Y nosotros tampoco.

Por otro lado, Mendes puede jactarse de retratar las icónicas y terribles trincheras de la Gran Guerra como no las habíamos visto desde Senderos de gloria, la inolvidable cinta de Stanley Kubrick (quien, por cierto, también rodó largas tomas entre barrizales ensangrentados). Y aunque hablemos de dos conflictos distintos, y pese a que Spielberg se superó a sí mismo en su recreación del horror de la playa de Omaha, la suciedad, la incomodidad y el desamparo del frente en la I GM nunca habían sido retratados con la precisión y la atención al detalle que nos ofrece el cineasta británico.

Francois Duhamel; © 2019 Universal Pictures and Storyteller Distribution Co., LLC. All Rights Reserved. Cortesía de EOne

Otro punto fuerte a considerar en 1917 es la banda sonora de Thomas Newman, que frente a la rimbombancia triunfal que solemos asociar a la épica castrense, opta por acompañar la fluidez de la puesta en escena realzando la emoción dominante según el punto de la historia en que se encuentren los protagonistas. Este multipremiado colaborador habitual de Mendes entendió a la perfección que 1917 requería un acompañamiento musical especial que, actuando en permanente diálogo con la acción y coordinándose con el impecable diseño de sonido de la cinta, nunca llamase la atención sobre sí mismo sino que se integrase perfectamente en la experiencia global e indisoluble de la película.

Por último, no podemos obviar la magnífica acogida que 1917 ha tenido entre los medios especializados, con decenas de críticos situándola en sus listas de lo mejor de 2019 (no olvidemos que en EEUU ya se estrenó el pasado 25 de diciembre). Y aunque está por ver cuál es la reacción de los espectadores de todo el mundo –tanto en redes sociales como en recaudación global–, su rotunda victoria en los Globos de Oro antes del estreno internacional augura un éxito de taquilla.

A FAVOR DE SALVAR AL SOLDADO RYAN

Igual que con 1917, debemos empezar por lo que todo el mundo recuerda y siempre recordará de Salvar al soldado Ryanla desgarradora secuencia en la que Tom Hanks y sus camaradas aliados desembarcan en Normandía bajo una lluvia de fuego alemán. La escena de la playa de Omaha retrató de forma inaudita la pura y desesperada lucha por la supervivencia y revolucionó la forma de mostrar la guerra en la gran pantalla, engendrando una legión de imitaciones que abarcan hasta nuestro presente (y que, dicho sea de paso, nunca han logrado igualar a la original). Spielberg y su director de fotografía, el genial Janusz Kamiński, optaron por una imagen desaturada (aplicando la técnica conocida como “bleach bypass”) y cambiaron la velocidad de obturación a 90/45 grados (siendo lo habitual 180), teniendo como resultado una acción nítida y entrecortada que, en combinación con un tratamiento muy expresivo del sonido, recreó a la perfección la experiencia subjetiva de vivir aquel terrible desembarco. Todos estos departamentos técnicos, por cierto, fueron justamente premiados en su correspondiente gala de los Oscar.

Y es que si 1917 debe ser elogiada por su realismo y atención al detalle, es Spielberg el que se lleva la palma por describir con honestidad los aspectos más cruentos de la guerra. Y no lo decimos nosotros, sino muchos de los veteranos de la II GM que vieron la película y subrayaron la verosimilitud de la misma –hasta el punto de que algunos tuvieron que abandonar la proyección por exceso de implicación emocional, y en general aumentaron las visitas a terapeutas por síndrome de estrés postraumático. ¡La cosa fue tan lejos que el Departamento de Asuntos de Veteranos creó una línea telefónica para aquellos ex-soldados que se hubiesen visto afectados por la película!

Algo en lo que Ryan también destaca frente a 1917 es su guion y, específicamente, el desarrollo de sus personajes. Y es que mientras que la cinta de Mendes nos cuenta la vivencia individual de dos jóvenes e inexpertos soldados a lo largo de un par de días, Spielberg nos presenta una historia que abarca mucho más, tanto en cronología como en profundidad humana. Y es que estamos ante el recuerdo del superviviente Ryan (Matt Damon), un joven soldado estadounidense perdido en el interior de Francia al que, tras superar el fatídico Día-D, debían ir a rescatar y devolver a casa un grupo de camaradas reclutados ex profeso y capitaneados por el capitán Miller (Tom Hanks). La inusual misión cobraba especial sentido y carga emotiva cuando se nos hacía saber que los tres hermanos de Ryan habían fallecido en el frente y que él era el único hijo que le quedaba vivo a su madre. Y al mismo tiempo, sobre las casi 3 horas de metraje sobrevolaba una pregunta ineludible: ¿de verdad merece la pena poner tanto en riesgo por una única vida? 

Y ya que mencionamos al personaje interpretado por Damon, señalemos otro punto a favor de la película de Spielberg: su reparto estelar. Y es que si bien no hay nada que objetar al trabajo de MacKay y Chapman en 1917 (y la cinta cuenta con intervenciones puntuales pero acertadas de figuras como Colin Firth o Benedict Cumberbatch), el elenco de Salvar al soldado Ryan es de quitarse el sombrero, y al buen hacer de los mencionados Hanks y Damon hay que sumar a Vin DieselBryan CranstonAdam Goldberg y otros magníficos intérpretes –muchos de ellos al comienzo de sus carreras.

Por último, queremos señalar un aspecto de Ryan que, a nuestro juicio, la ennoblece con respecto a 1917. Y es que si en el caso de la película de Mendes no puede hablarse en absoluto de glorificación de la guerra, lo cierto es que la misión de sus protagonistas rara vez es cuestionada –salvo por personajes que no logran comprender su importancia estratégica y que al hacerlo suelen rectificar–, ni tampoco lo es el enfrentamiento bélico en su conjunto. No hay nada reprochable en el hecho de que el director prefiera centrarse en la perspectiva individual de los soldados rasos y renuncie a ofrecer un punto de vista moral sobre la guerra en sí, pero lo cierto es que Spielberg sí lo hacía –y de forma convincente y magistral. Dicho de otra forma, el cineasta nos presentaba la guerra como un mal –quizá ineludible en aquel momento histórico (al menos mucho más que la I GM en la que se ambienta la cinta de Mendes), pero un mal al fin y al cabo. Y no solo eso, sino que cuestionaba el sacrificio individual al que se sometían los protagonistas, como ya hemos visto. Porque solo un maestro como Spielberg sabe colarnos un mensaje anti-belicista sin renunciar a la épica ni denigrar la labor y el sacrificio individual de quienes participaron en el conflicto.

Y un apunte crítico aplicable a las dos películas: en ambas el retrato que se hace del enemigo es tan parecido como cuestionable. Más allá de las sombras y figuras mudas a las que se enfrentaban los protagonistas del desembarco de Normandía, todos recordamos a aquel soldado alemán al que los hombres de Hanks perdonaban la vida solo para reencontrar al miserable de nuevo en el campo de batalla, impenitente y desagradecido ante la indulgencia de los americanos (que, dicho sea de paso, no siempre eran compasivos con el enemigo en la película). Para no hacer spoilers de 1917, solo diremos que la cinta de Mendes presenta una situación comparable a la de Ryan, y en general su retrato del ejército enemigo está igualmente deshumanizado. Es cierto que la historia está contada desde un bando concreto y que el enemigo siempre es el enemigo… pero no podemos evitar lamentar esta oportunidad perdida de enmendar aquel “defecto” de la película de Spielberg y ofrecer un retrato algo más humanizado de los alemanes.

VEREDICTO: SPIELBERG SIGUE INALCANZABLE

En vista de todos estos argumentos, ¿nos atrevemos a decir que 1917 es “mejor” que Salvar al soldado RyanRotundamente, no. Es más, con todos los puntos en común que comparten ambas cintas, ni siquiera nos atrevemos a ponerlas a la misma altura –ni por lo que podríamos llamar su “calidad global”, ni por su previsible impacto en el futuro. Salvar al soldado Ryan supuso un antes y un después en el género, y para muchos sigue siendo el título definitivo sobre la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, 1917 es una película deslumbrante que ningún cinéfilo debe perderse, pero no iríamos más allá de considerarla la mejor cinta bélica desde Dunkerque. ¡Lo cual tampoco es decir poco!

¿Y QUÉ POSIBILIDADES TIENE 1917 EN LOS OSCAR?

Por otro lado, y a pesar de que los nominados no se revelarán hasta el próximo 13 de enero, ¿nos atrevemos a vaticinar el balance de 1917 en los próximos Premios de la Academia? Responder a esta pregunta requiere un breve repaso histórico. En primer lugar, recordemos que si bien Salvar al soldado Ryan se alzó exactamente con los 2 mismos Globos de Oro que ha cosechado 1917 (Mejor Película y Mejor Director), su paso por los Oscar no fue todo lo redondo que podría haber sido. Pues aunque obtuvo nada menos 5 estatuillas doradas –Mejor DirectorMejor Dirección de FotografíaMejor MontajeMejor Montaje de Sonido y Mejor Mezcla de Sonido–, el codiciado premio a Mejor Película se lo arrebató Shakespeare in Love (para muchos, una injusticia sangrante).

En este sentido, y con las nominaciones aún en el aire, cabe recordar que este año 1917 se enfrentaría a favoritos de la crítica como El irlandésÉrase una vez en… HollywoodHistoria de un matrimonio, Joker o Parásitos (sí, Parásitos también, porque dado su fenómeno internacional, se espera que esté entre las nominadas también a mejor película). Y aunque no dudamos que estará entre las 10 nominadas, no pondríamos la mano en el fuego porque el próximo 9 de febrero (la madrugada del 10 en España), Mendes repita hazaña en el Dolby Theatre de Hollywood.

Además, hay que señalar que de las 91 ediciones de los Oscar que han tenido lugar hasta la fecha, solo 16 de ellas han concedido el premio a Mejor Película a cintas bélicas o ambientadas en un trasfondo de guerra histórica. Estas son, de más reciente a más antigua, En tierra hostil (The Hurt Locker), El paciente inglésBraveheartLa lista de SchindlerPlatoonLawrence de ArabiaEl puente sobre el río KwaiDe aquí a la eternidadLos mejores años de nuestra vidaCasablancaLa señora MiniverLo que el viento se llevóSin novedad en el frente y Alas.

¿Se incorporará Sam Mendes a esa selecta lista? Los espectadores pueden hacer sus apuestas desde su estreno en salas el viernes 10 de enero.

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