Identidad borrada, la película sobre terapias de conversión sexual que llega al alma

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En plena period de concientización sobre la diversidad cultural y social del ser humano, resulta increíble conocer que en varios estados de EEUU todavía es authorized la terapia de conversión sexual. Un programa con métodos extremos, y no aceptados por los expertos en salud psychological, que pretenden “reorientar” la orientación sexual de homosexuales y bisexuales. Y de ello habla Identidad Borrada, la nueva y segunda apuesta como director de Joel Edgerton tras el éxito de El regalo en 2015.

Lucas Hedges en Identidad borrada (Autor: Kyle Kaplan; © 2018 UNERASED FILMS, INC)

Sería muy fácil contar la historia de un adolescente gay de padres religiosos forzado a internarse en este programa desde un punto de vista enfadado, crítico y plagarlo de clichés emocionales de odio, rechazo e ira para provocar aún más al espectador. Sin embargo, el actor y director australiano recurre a su empatía para contarnos una historia actual cargada de matices dramáticos y humanos. Y triunfa en el intento.

Esta verdadera barbarie, que todavía sigue siendo authorized -incluso con tratamientos de electrochoque en 35 estados de EEUU- es lo que vive Jared (Lucas Hedges), un personaje basado en la autobiografía de Garrard Conley que, siendo adolescente, confiesa a sus padres religiosos y pilares de la comunidad (el padre es pastor bautista de una iglesia) que siente atracción por los hombres. Interpretados con candor por Russell Crowe y Nicole Kidman, estos padres recurren al consejo de su fe internando a su hijo en un programa de conversión, convencidos de que podrá “ayudarlo” y “cambiarlo”.

Nicole Kidman y Russell Crowe en Identidad borrada (©Focus Options /© 2018 UNERASED FILM, INC)

Lo maravilloso del trabajo de Edgerton es que nunca se inclina hacia enemistar al público con los padres, sino que los muestra como progenitores amorosos que creen estar haciendo lo mejor para su hijo. Su decisión es fruto del amor por ayudarlo, convencidos erróneamente por una fe anticuada y el juicio de la comunidad. Nicole Kidman se mete en la piel de una madre coraje que representa la incomodidad de la situación pero siempre con su amor por delante, mientras Russell Crowe saca de sí al actorazo que lleva dentro para regalarnos algunos de los momentos más intensos y emotivos de la película. Un padre cargado de contradicción, temeroso ante lo que se enfrenta, desconcertado y enfadado, resumido en pocas palabras, gestos y miradas que lo dicen todo.

Lucas Hedges juntos al actor y director Joel Edgerton (Autor: Kyle Kaplan; © 2018 UNERASED FILM, INC)

Lucas Hedges, que a sus 22 años ya fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto por Manchester frente al mar, vuelve a demostrar que estamos ante una de las promesas del séptimo arte con una interpretación que retrata el dolor del rechazo, el miedo a su verdadera identidad y la aceptación last del “yo mismo”.

Si con El regalo, Edgerton demostró tener la capacidad para provocar al espectador con giros inesperados y un personaje odioso pero empático, aquí se mete en la piel del terapeuta del programa, Victor Sykes, basado en uno de los terapeutas más polémicos  de Love in Motion (una de las ramas del programa), John Smid, que tras varios años dirigiendo un centro en Memphis, terminó abandonando la creencia y aceptando su condición gay cuando se destapó un escándalo a raíz de que un joven publicó en redes sociales los pasos del programa.

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