su cameo en Netflix es de lo mejorcito que verás esta temporada


El furor que se está viviendo por Keanu Reeves está superando cualquier expectativa. A sus 54 años, el “elegido” de comienzos de siglo está arrasando en taquilla y triunfando con historias sobre su personalidad, su piel de vampiro que no envejece y todas las anécdotas que circulan sobre su vida. Es el tipo más ‘zen’ de Hollywood pero también el héroe de acción más letal. Es el ave fénix de Hollywood que no tiene miedo a desafiar a las normas, y mientras arrasa como estrella protagonista de John Wick – Capítulo 3: Parabellum, también triunfa con un cameo en la última comedia romántica de Netflix.

Keanu Reeves en Quizás para siempre (Imagen: Doane Gregory / Netflix)

Quizás para siempre (At all times be my child) es el nuevo éxito de la plataforma streaming, una especie de homenaje a la comedia romántica pero con la diversidad como bandera. Tras el éxito de Loopy Wealthy Asians el año pasado, es otra de las propuestas del género con protagonistas asiáticos.

Y viendo el furor que la película estaba encontrando entre usuarios y medios norteamericanos, me dispuse a verla… y entendí por qué. Quizás para siempre no es la mejor comedia romántica que verás en la historia, en realidad está plagada de clichés y momentos previsibles, y su historia tampoco aporta nada nuevo fuera de la diversidad que defiende en Hollywood. Pero tiene una cosa que no tiene ninguna otra: un cameo de Keanu Reeves que hace que solo por él tengamos la obligación de verla.

Son 13 minutos, pero 13 minutos gloriosos. Keanu recupera su dote para la comedia, riéndose de sí mismo como solo él podría hacerlo. La película nos habla del reencuentro de Sasha y Marcus, dos amigos de la infancia que tras pasar 15 años sin hablarse, retoman el contacto cuando ella regresa a San Francisco. Y cuando él parece estar sintiendo cosas más especiales por ella, Sasha se presenta con novio nuevo. Y entra Keanu.

(Doane Gregory / Netflix)

A pesar de llevar toda su carrera cuidando su privacidad, Keanu desnuda su alma parodiándose a sí mismo y la visión que el mundo tiene de su persona, haciendo hincapié en la versión más comentada, hablada y rumoreada de su vida: su profundidad espiritual. Como una especie de gurú motivacional, Keanu entra al restaurante donde conocerá al amigo de su novia, caminando con seguridad, a cámara lenta y mirando apasionado a su pareja. Se lanza en sus brazos, se besan y mientras ella solo puede sacar a relucir sus deseos más carnales, Keanu solo puede profundizar en su “alma”. Les prometo que nunca habrán visto un personaje haciendo que la emocionalidad y espiritual sean tan eróticos.

A continuación cenan en un restaurante de lujo, con platos diminutos, haciendo hincapié en la humanidad excéntrica de Keanu y su faceta sabionda, para luego continuar con un juego de retos que termina sacando al Keanu más apasionado y violento, pero que sabe pedir perdón. Es Keanu después de todo.

La escena es perfecta porque saca a reluci todo lo que nos encanta de Keanu Reeves, demostrando que no solo puede convertir a una película de bajo presupuesto en una trilogía multimillonaria como hizo con John Wick, sino también salvar a otra con 13 minutos en pantalla.

Y la pink lo está notando hasta el punto de que existe una cuenta de Twitter dedicada a transformar las escenas del actor caminando en memes virales con música. Y la escena entrando al restaurante es el último meme viral.

Con Shakira, con INXS, The Treatment, Bryan Adams… todo lo queda perfecto:



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