El arriesgo y acierto de Disney: una sirenita afroamericana


Ay, la diversidad… ese tema tabú en Hollywood hasta hace muy poco que está provocando un choque cultural entre cinéfilos nostálgicos por una sirenita afroamericana. No me malinterpreten, comprendo el enfado, pero ¿no se ha desmadrado un poco?

Disney decidió sorprender a todos los hijos de los 80s y 90s eligiendo a una actriz de coloration para interpretar a la hija del Rey Tritón recordada por su larga cabellera roja, sus ojos azules y una piel tan blanca como la espuma del mar. Y se desató la locura. Vaya si se desató…

Decenas de miles de personas han llevado su ira a las redes sociales compartiendo el dolor común de sentir que les están robando una imagen clásica de su infancia. Hasta se ha creado un hashtag para boicotear la elección, #NotMyAriel, para demostrar el descontento (si pudiera incluir un Emoji, aquí pondría la carita con los ojos para arriba).

Reconozco que yo también crecí con La Sirenita –o más bien diría que me obsesioné durante varios años conociéndome los diálogos de principio a fin- y comprendo el revuelo a pesar de que me parezca un tanto dramático. Pero vayamos un poco más allá. Antes de enfadarse tanto, preguntémonos por qué el director Rob Marshall y los ejecutivos del estudio escogieron a Halle Bailey, una oriunda de Atlanta de 19 años, cantante de R&B que fue descubierta en YouTube por Beyoncé (tiene un acuerdo con su disquera), y no a una actriz que se pareciera más a la estética dibujada en el clásico de 1989. Es más, muchos followers aclamaban en redes que eligieran a Madelaine Petsch de Riverdale, que ya demostró tener una voz preciosa y comparte algunos atributos físicos con Ariel.

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A mi parecer, en esta elección hay dos claras influencias. La primera, que Halle haya sido la actriz que mejor encarnó al personaje en el proceso de casting sin importar su coloration. Y la segunda es el resultado de la presión socioeconómica de la diversidad que ha llevado a que Hollywood haya perdido el miedo a arriesgarse.

Vayamos con la primera. El propio director, que hace unos meses nos trajo la secuela El regreso de Mary Poppins, fue muy claro con su elección al sentenciar en un comunicado que “tras una búsqueda extensa, fue abundantemente claro que Halle posee una rara combinación de espíritu, corazón, juventud, inocencia y sustancia, además de una gloriosa voz, todas ellas cualidades intrínsecas necesarias para interpretar este papel icónico”. Es decir, Halle fue quien mejor encarnó a Ariel durante el proceso de castings. Y conociendo cómo cuida el estudio a sus clásicos, es possible que hayan visto a much de candidatas (con Aladdín buscaron al héroe por 15 países a lo largo de seis meses).

Y ahora vamos con la segunda. No hay dudas de que escoger a Halle fue un arriesgo para Disney, pero ellos ya se han arriesgado en los últimos años y el resultado fue redondo. No nos olvidemos que siendo el estudio más poderoso del momento distribuyendo todo el peso de sus películas, las de Pixar, Star Wars, Marvel y Fox; saben lo que hacen. Lo saben mejor que nosotros y sabrían que la elección de Halle levantaría ampollas al principio.

La petición social ante el reclamo de la misma industria con movimientos como #OscarsSoWhite, hizo que la diversidad se convirtiera en una necesidad en un principio. Pero ahora ya es parte de la economía de Hollywood. Tras la presión de las minorías, la meca del cine se vio en el centro de las críticas. Tardaron en escuchar y darse cuenta de que el público está más abierto a ver historias con intérpretes diferentes a los héroes cinematográficos de tez blanca de lo que pensaban. Pero el cambio comenzó y ahora, hacer películas con actores de coloration está de moda. Desde el éxito internacional de 12 años de esclavitud, Hollywood sabe que ya no hace falta tener un actor caucásico para hacer dinero y que no solo hay que recurrir a Samuel L. Jackson, Denzel Washington o Viola Davis, por decir unos pocos representantes de la comunidad negra en el cine, para atraer a la audiencia.

Películas como 12 años de esclavitud, Moonlight y Déjame salir demostraron a los productores y estudios más reacios que todo period posible hoy en día. Que el público y la misma industria responde a la diversidad. Pero ninguna lo demostró más que Black Panther. La primera película de superhéroes afroamericanos fue de las más taquilleras de la historia del cine y la primera película de superhéroes en ser nominada al Oscar, y desde entonces ya nadie tiene miedo a arriesgarse.

Chadwick Boseman en Black Panther (© 2017 – Marvel Studios)

La historia nos ha enseñado que el público termina aceptando el cambio aunque se queje al principio. Lo vimos cuando escogieron a Daniel Craig como James Bond, quien recibió quejas a montones por no ser lo suficientemente alto, lo bastante atractivo o por ser demasiado rubio y, al remaining, tapó todas las bocas críticas con On line casino Royale. En estos días llega a la cartelera otro ejemplo de apuesta a la diversidad en Yesterday. Danny Boyle escogió a Himesh Patel, un actor de ascendencia india, para cantar las canciones de la banda británica más clásica, Los Beatles. Y funciona en la película. E incluso el año pasado los amantes de la comedia romántica encontraron una nueva obsesión en una historia de protagonistas asiáticos en Loopy Wealthy Asians. Es decir, funcionan porque las actuaciones son buenas y porque la historia traspasa fronteras. No se trata del coloration del actor, sino de la conexión del público con su actuación y la historia. Y en este argumento apostó Disney.

Nunca olvidaré lo que me dijo Steve McQueen, el director de Disgrace, durante nuestra larga charla por el estreno de Viudas y que me viene como anillo al dedo en este análisis. Me dijo que cuando hizo la ganadora del Oscar, 12 años de esclavitud, “nadie creía que haría dinero al tener un protagonista negro y tratar un tema tan complicado como la esclavitud. Y fue un éxito”.

“Creo que la moda pop tiene mucho que ver con la cultura negra. No se trata de diversidad, sino de dinero. La gente de coloration no tenemos por qué disculparnos. Créeme, nadie nos está haciendo un favor a los negros con esto de la diversidad. Todo se trata dinero. Ahora mismo el ser negro hace dinero. Nunca hubo una period como esta en la historia en donde el ser negro fuera tan well-liked”. Y así es. Hollywood sabe que la diversidad está funcionando en los resultados de taquilla y cada vez apuestan más.

De esta manera, el contar con una protagonista afroamericana en un clásico de una sirenita pelirroja responde más a una evolución pure de la socioeconomía de la industria, que a la necesidad de querer complacer a los espectadores más nostálgicos. Disney sabe de sobra que el arriesgo puede traducirse en una gran recompensa, a pesar de las críticas iniciales. Y no solo se están arriesgando con La Sirenita, también lo están haciendo con el reboot de Mulan al haber quitado las canciones, eliminado y cambiado personajes.

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No olvidemos que Walt Disney es uno de los estudios que más dispuesto está a arriesgar. Por algo son los líderes del entretenimiento en este momento. Ellos mismos tardaron 55 años en atreverse con una princesa de raíces árabes cuando incluyeron a Jasmín en la historia de Aladdín (1992) y tras la buena recepción llegó una nativa americana en Pocahontas (1995), una heroína asiática en Mulan (1998), la primera protagonista afroamericana en Tiana y el sapo (2009) y, por supuesto, la hawaiana Moana en 2016.

Viendo el rostro de Halle Bailey y sus vídeos cantando en YouTube, es possible que consiga darnos a una Ariel diferente pero perfecta. Tiene un rostro precioso de rasgos definidos como la sirena animada y una voz que bien podría oír cantando Parte de tu mundo. Escuchen qué voz. Halle comparte dúo con su hermana, y es la de la derecha:

Mientras tanto, Melissa McCarthy aun no ha oficializado su fichaje como Úrsula y queda por ver a quién eligirán para el papel de Eric. Visto lo visto, será mejor que los más susceptibles se preparen porque si Ariel será afroamericana, nos podrán sorprender con cualquier elección para el rol del príncipe.

Es cierto que Disney nos malcrió con las elecciones de dos actrices parecidas a sus personajes animados como Lily James en Cenicienta y Emma Watson en La Bella y la Bestia (no puedo decir que Elle Fanning se parezca mucho a Aurora, a mi parecer), entonces me pregunto: ¿importa tanto cómo luzca una actriz cuando se trata de traernos a la mejor encarnación de la historia? ¿O tiene que ser idéntica para que funcione? Mi opinión es que no importa y no debe ser idéntica. Si al remaining es la historia y el talento interpretativo el que nos enganchará a la película, ¿qué más da que sea de otro coloration?

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