¿Es Dirty Dancing el gran clásico de los 80? Netflix la añade a su catálogo y los usuarios deliran de la emoción


El pasado viernes los usuarios de Netflix nos llevamos la emoción de nuestras vidas: en silencio y sin alarde, la plataforma había subido Dirty Dancing. Y desde que el mundo descubriera el titulo entre las incorporaciones de la plataforma, la red no ha dejado de inundarse de mensajes cargados de alegría y emoción de usuarios entusiasmados por ver a Patrick Swayze por enésima vez moviendo las caderas. Sí, digo enésima porque la mayoría ya la vio, y no una, sino varias veces. Hasta yo misma la guardé en mi lista de favoritos para obligarme a verla de nuevo en algún momento de necesidad romanticona nostálgica en pantalla.

Escena de Dirty Dancing (Vestron Pictures)

Dirty Dancing es de esas películas que tienen un “no sé qué” que la hace especial. Sabemos que no es el mejor drama romántico de la historia, que no tiene los mejores diálogos y que la química entre sus protagonistas solo se despliega en la pista de baile, y aun así no podemos dejar de mirarla.

Es una de esas películas que no envejecen con el paso del tiempo, y eso que han pasado 32 años desde su estreno. Patrick Swayze ya no está entre nosotros tras su triste fallecimiento por un cáncer de páncreas a los 57 años en 2009, y Jennifer Grey nunca logró un éxito mayor a este clásico de 1987. Y aún así, Dirty Dancing está intrínsecamente ligada a nuestro pasado cinéfilo más ñoño.

La banda sonora es un elemento esencial que la hacen única (yo misma me sumé a más de un Sing along), mientras los personajes -sin diálogos especiales- logran conectar con la audiencia a su manera. Baby lo hace representando a una chica normal, con sueños y ambiciones, pero sin vestirse ni pretender ser algo que no es. No es la más guapa del hotel, ni llama la atención por su apariencia, sin embargo, su naturalidad es su verdadero atractivo, hipnotizando al guaperas más guaperas de los empleados del hotel. ¿Quién no se sintió identificada al verla bailando por el puente cuando nadie la ve? ¿O sentirse tonta al no saber qué decir con dos sandias enormes delante del chico más guapo del lugar?

Escena de Dirty Dancing (Vestron Pictures)

Ah… y Johnny Castle… Si hay un héroe romántico más sensual y humano que él en el cine de los 80 que alguien levante la mano y me lo diga. Es aparecer en pantalla con gafas de sol, coqueteando con rebeldía que ya nos conquista para el resto de la película. Y es que este papel de Patrick Swayze no es solo un guaperas que mueve las caderas como nadie, sino que poco a poco va desnudando sus capas de rebeldía y aparente faceta engreída para revelarse como un amigo honesto, un hombre de principios y un joven que termina mostrando su falta de autoestima a la chica que se suponía que era el patito feo de la historia. Un personaje con el que Patrick demostraba esa vulnerabilidad que lo hizo tan especial en todas sus películas, a pesar de la manía de Hollywood por etiquetarlo como sex symbol.

[Recordando a Patrick Swayze: maltrato, alcoholismo y una vida marcada por la lucha constante]

El amor nace con el baile, y así nos conquistaron durante más de treinta años. Esos momentos de aprendizaje al son de Hungry Eyes, la primera noche de pasión cuando Baby va a buscarlo, el momento del salto en el agua, el baile del final… si es que tiene tantos momentos para hacernos suspirar. Dirty Dancing es de esas películas que forman parte de nuestra historia, así como lo hicieron otras cintas ochenteras. Por mi parte, aún recuerdo la primera vez que la vi entrando en mi adolescencia cuando mi papá la trajo del videoclub. Tal fue su efecto que todavía recuerdo el cómo, dónde y cuándo del momento cuando le pedí si podía verla de nuevo antes de devolverla a la tienda.

¿Es entonces Dirty Dancing uno de los grandes clásicos de los 80? Evidentemente depende de la percepción y gustos de cada uno, ya que se trata de una década que nos dejó muchas películas inolvidables que están íntimamente ligadas con nuestra formación cinematográfica -quizás la década más especial para muchos (El retorno del Jedi, Terminator, Los Goonies, Indiana Jones, E.T, Cazafantasmas, Regreso al Futuro, El club de los cinco, La princesa prometida y tantas, pero tantas otras)- pero viendo la reacción de felicidad generalizada que provocó la incorporación del titulo al catálogo de Netflix, me atrevería a decir que sí. Dirty Dancing es de esos clásicos que todavía siguen enganchando a sus fieles seguidores con una pasión pocas veces vista más de treinta años después.

Y si no me creen, miren las reacciones:

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