Untouchable, el documental sobre Harvey Weinstein que retrata el ascenso y caída del monstruo de Hollywood


PUNTUACIÓN: 85/100

A dos años de que Hollywood abriera la enorme caja de Pandora que guardaba los secretos de manipulación y abuso de poder de uno de los magnates de la industria llega Untouchable, el documental sobre el escándalo de Harvey Weinstein.

Dirigido por Ursula Macfarlane, Untouchable es un documental que retuerce por la impunidad que proyecta su historia. Una cinta que, a pesar de llegar cuando el escándalo ha menguado, consigue remover el estómago con la misma intensidad que lo hicieron las decenas de declaraciones y acusaciones que fuimos conociendo con el paso de los meses. ¿De verdad quieres hacerme un enemigo por cinco minutos de tu tiempo?” fue la insinuación directa que Harvey Weinstein le hizo a Hope D’Amore, una secretaria en sus inicios como promotor musical en Búfalo, en 1978. Es la primera víctima que aparece en el documental. Y así como ella parece contar su experiencia con la tensión en la voz que provoca “un nudo en la garganta”, comenzamos a ver esta historia con esa misma sensación.

Harvey Weinstein en una imagen promocional de Untouchable (Ted Thai; Cortesía de Vértice Cine)

“No era alguien que me pudiera haber atraído físicamente pero era atractivo en el sentido de que era una persona encantadora” cuenta Hope sobre el día que lo conoció en un concierto, cuando Weinstein le habló que pensaba entrar en el mundo del cine con su hermano Bob, y que estaban por fundar Miramax en honor a sus padres, Miriam y Max. Y así la invitó a trabajar con ellos. Hope lo define como un hombre que realmente sabía de cine ya por entonces y que decidió aceptar la oferta porque veía que le apasionaba lo que hacía. Pero en un viaje a Nueva York, Harvey se sacó de la galera el truco que tantas veces hemos leído en otras confesiones. Le dijo que el hotel se había confundido y solo tenían una habitación. Ella jamás pensó que su jefe tendría otras intenciones y creyó que lo peor que podía pasar era que al llegar a la oficina, él mintiera diciendo que habían pasado la noche juntos. Pero a la hora de dormir, Weinstein se metió en su cama desnudo y al rechazarlo le hizo esa pregunta. Utilizando su rechazo como el arma perfecta para ejercer la manipulación de alguien con poder sobre otro. En este caso, un trabajo que a ella le gustaba. “Él era enorme y yo pesaba 50 kilos […] Pensé que quizás si me callaba, todo acabaría en unos minutos” confiesa entre lágrimas contenidas. Y entonces sucedió. Afirma que no lo atacó, pero sí dijo que no y lo empujó en varias ocasiones.

Al volver a casa, Hope no le contó a nadie lo que había sucedido. Harvey ya se había encargado de esparcir el rumor de que “tenía a la policía de Búfalo a sueldo”, además de tener dinero e influencia. Nadie me habría creído” cuenta llorando mientras añade la parte personal que se vive con una experiencia como esta, provocando un daño colateral emocional con los seres queridos que no saben lo que pasa.

Y así comienza este relato de un señor que se movió por Hollywood con toda la impunidad que el poder le daba. Que la propia industria le daba. Mientras utilizaba su superioridad para utilizar los sueños de jóvenes actrices o aspirantes a la industria como moneda de cambio para llegar a sus cuerpos, Harvey Weinstein triunfaba. Con tres películas se ganó el beneplácito de la industria como candidatas a los Oscar en 1989 y 1990 -Mi pie izquierdo, Sexo, mentiras y cintas de vídeo y, por supuesto, Cinema Paradiso-. Tanto que Disney compró su empresa, dándole libertad a él y su hermano de producir a su antojo pero con el respaldo y soltura de contar con el banco de Disney a sus espaldas. Fue en este contexto que sucedió Shakespeare enamorado (1998) con sus 7 premios Oscar, incluyendo (aun inexplicablemente) el de mejor película.

Harvey Weinstein con Ashley Judd (BEI/REX/Shutterstock; Imagen promocional por el estreno de Untouchable, cortesía de Vértice Cine)

Si estaba mal era un monstruo que querías evitar”, “un dictador que utilizaba los métodos más crueles para provocar miedo”, “abusaba a todo el mundo”, son algunas de las descripciones explícitas que utilizan personas que trabajaron en su empresa para describirlo a lo largo del documental. Y con cada testimonio, más grande se nos hace el nudo en el estómago. Y es que eso consigue Untouchable. Si bien existen artículos de investigación periodísticos y reportajes más exhaustivos, el resumen que consigue la directora en este caso es más provocador que informador. Y con ese propósito en mente, funciona.

Como cuenta una exasistente de Harvey, otra empleada lo denunció por abuso sexual en esa época, pero todo se solventó “en dos o tres días” a través de un acuerdo de confidencialidad y un intercambio de dinero. Y así aparece la segunda intención del documental: demostrar que la culpa también es de Hollywood. Si tan solo la industria, la prensa y todo Hollywood le hubieran parado los pies con cada escándalo silenciado. Si tan solo aquellos que sabían de los abusos hubieran hablado alto y claro, o si las víctimas hubieran sentido libertad de tabúes sociales para poder alzar la voz públicamente y enfrentarse a su abusador sin miedo, quizás, las víctimas serían menos. Si solo Hollywood no lo hubiera protegido tanto. Sí, Hollywood. Porque las historias de Harvey Weinstein muchos las conocían, como rumores o como cuentos de pasillo; pero existían. Es más, el mundo entero siempre fue consciente del miedo que puede ejercer el poder sobre aquellos más necesitados -por un sueño, por un trabajo, por una vida elegida- ¿o nunca oímos a alguien sugerir que una famosa, mujer joven y hermosa se habrá “acostado con alguien poderoso” para llegar a su meta o un puesto difícil de conseguir? Un cliché machista que mete en el mismo saco a todas las mujeres soñadoras que consiguen una meta, pretendiendo minimizar el esfuerzo y logro de esa mujer, solo por su juventud, suerte o belleza.

Bob y Harvey Weinstein en la terraza de Miramax (Autor: Barbara Alper; Cortesía de Vértice Cine)

El documental profundiza en la faceta manipuladora de Harvey Weinstein. En cómo engatusaba a sus víctimas con promesas de futuro para luego callarlas con acuerdos confidenciales que sellaban cualquier posibilidad de confesiones públicas. Y como muchas de sus víctimas eran asistentes anónimas, jóvenes, actrices ascendentes sin poder en la industria, no tenían el respaldo suficiente para revelar su verdad al mundo y destapar la realidad que se escondía en los pasillos de Miramax. Mientras tanto, Harvey Weinstein se llenaba de premios Oscar.

Ben Affleck, Billy Bob Thornton, Penélope Cruz, Reese Witherspoon, Gwyneth Paltrow y tantos más le agradecieron por nombre en su discurso de aceptación en los Oscar. En definitiva, él era el sheriff de Hollywood, como se hacía llamar. Los entrevistados lo definen como un hombre acomplejado, un niño marginado en el colegio, y un adulto inseguro por su aspecto. “Asustaba a la gente como un gánster” dice el columnista A. J. Benza. “Era una caricatura de un magnate de Hollywood como Louis B. Myer o Jack Lechner”, dice un exempleado de Miramax.

Una vez pasado el ecuador del documental, las confesiones comienzan a llover una tras otra, repitiendo el mismo modus operandi: exigiendo masajes, desnudez y sexo, y al ver el rechazo, oprimir a la víctima: “Estás cometiendo un gran error” le dijo a Rosanna Arquette. ¿Sabes quien soy?” a otra actriz que pensaba que ese día que se reunía con Harvey marcaría su gran lanzamiento al estrellato.

Siempre imaginé que como muchas personas en esta industria, las actrices se acostaban con Harvey porque era bueno para sus carreras, no porque estuvieran enamoradas de él” dice otra figura cercana en el documental, dando una de las declaraciones más machistas que he oído jamás: “Nadie duda que Harvey desprendía poder. Para cualquier hombre poderoso de cualquier ciudad, las mujeres eran un elemento más. Vienen con el poder. Se sientes atraídas a él. Es como poner una luz en el porche. Atraerás a las polillas”. Una frase que demuestra que, pensando así, es como Harvey Weinstein consiguió el silencio necesario para seguir presionando su poder sobre las mujeres jóvenes de Hollywood.

Untouchable es un documental que resume lo que hemos leído estos años, pero también profundiza en el perfil de este magnate de Hollywood caído en desgracia, pasando por su infancia, juventud empresarial y éxito de adulto. Es un documental que provoca discusión, pero que también invita a nunca más volver a mirar para otro lado.

Untouchable aterriza en los cines de España el 6 de septiembre.

Otras críticas:

Crítica de ‘IT: Capítulo 2’: Pennywise protagoniza una secuela a la altura, plagada de sustos, larga pero satisfactoria

Crítica: Luis Tosar brilla en ‘Quien a hierro mata’, un paseo por el rencor, las drogas y el amor en su estado más puro

Crítica: ‘Infierno bajo el agua’, un festín de terror y suspense con caimanes al acecho

Crítica: Quentin Tarantino alcanza la madurez cinematográfica con ‘Érase una vez en… Holywood’

Crítica de ‘Fast & Furious: Hobbs & Shaw’: acción de infarto para ver más de lo mismo

Crítica: el remake de El Rey León es un espectáculo visual sin corona

Crítica de ‘Annabelle vuelve a casa’: la muñeca poseída todavía tiene cuerda para rato



Source link

اترك تعليقاً

لن يتم نشر عنوان بريدك الإلكتروني. الحقول الإلزامية مشار إليها بـ *