Omar Chaparro y Martha Higareda


Algunas personas han utilizado las redes sociales para hablar abiertamente de aquello que no les gusta en aspectos como la cartelera de cine, e incluso han convocado a marchas en contra de eso que critican.

En 2017, por ejemplo, se convocó a una marcha para que Aislinn Derbez dejara de hacer películas. La más reciente es una invitación a manifestarse en contra de que Omar Chaparro y Martha Higareda continúen haciendo películas juntos. Sin embargo, quizá no contaban con que el propio actor les respondería.

El anuncio de esta invitación a manifestarse en contra del trabajo de estos actores se da en el marco de ‘Tod@s caen’, la más reciente película protagonizada por esta dupla. Tan solo en su semana de estreno (en septiembre pasado), la cinta estuvo en la cima de las preferencias en la cartelera mexicana. Tuvo un total de 203 mil asistentes, repartidos en más de 2 mil pantallas (la cuarta parte de las que hay en México).

En aquel momento, ‘Tod@s caen’ se coronó como la favorita de la taquilla, incluso por encima de ‘It’. Actualmente, ha recaudado más de 126 millones de pesos y ha sido vista por 2.4 millones de personas.

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Ganancias por encima de la calidad

Pero, ¿por qué esta fórmula Chaparro-Higareda es tan criticada por muchos, pero aceptada por otros? Parecieran ser el claro ejemplo del actual cine de comedia romántica mexicana: del chiste básico, la historia predecible y un talento limitado.

Por supuesto, que actores con tan pocos recursos histriónicos sean un fenómeno en taquilla con filmes tan vacíos es un reflejo de la sociedad que consume este tipo de contenidos. Por ejemplo, con ‘No manches Frida 2’ (protagonizada nuevamente por ambos actores), la crítica especializada le entregó apenas una de cinco estrellas, con comentarios como: “Una película muy pobre, como cabía anticipar por el tráiler (tampoco es que uno esperara algo medianamente notable)” y “Esta cinta hace gala de un humor en extremo vulgar, donde las mujeres o son tontas, o buenotas, o viejas histéricas, o prostitutas, o blanco de burla por su gordura o acné”.

Sin embargo, la cinta arrasó en los cines. De hecho, su predecesora ‘No manches Frida’ es la quinta película mexicana más taquillera de la historia, detrás de ‘No se aceptan devoluciones’, ‘Ya veremos’, ‘¿Qué culpa tiene el niño?’ y ‘Hazlo como hombre’. Recaudó 63.20 millones de pesos. De ahí que se pensara en lanzar una segunda y hasta una tercera entrega (tal como la versión alemana en la que se basaron para este filme).

A lo anterior hay que agregar el momento actual que vive México, lo cual sin duda ha ayudado a catapultar cintas ligeras que solo sirven para medianamente entretener. “Las comedias románticas tomaron fuerza en el mundo del cine después de que el público se cansara de ver narcos y muertes sangrientas como referente del cine mexicano. Así que, en su momento estas historias de amor y risa satisficieron la necesidad de ver algo diferente en las salas”, señala Tomatazos. Podría pensarse que la fórmula está empezando a hartar, aunque los números dicen lo contrario.

Una rentable tendencia

En un artículo titulado, ‘La decadencia del cine mexicano’, se lee: “Aquel esfuerzo que se realizó durante las dos décadas pasadas y que dio buenos resultados para retomar una industria cinematográfica saludable, se vino abajo debido al manejo de nuestro cine por mafias que se mueven por cuestiones de amistad y le otorgan estímulos fiscales a los mismos para realizar películas sin sentido, sin esfuerzo, con nula creatividad artística, protagonizadas por actores de moda y poca capacidad histriónica en su mayoría: Martha Higareda, Omar Chaparro, Luis Gerardo Méndez, Adrián Uribe, Vadhir Derbez y Aislinn Derbez, Mariana Treviño, Cecilia Suárez, Mauricio Ochmann y Regina Blandón”.

Además, recordemos que varias de estas cintas reciben apoyo monetario por parte del Instituto Mexicano De Cinematografía. Otorgaría hasta 20 millones de pesos a cada película que cumpla ciertos requerimientos. Y es dinero que sale de los impuestos. Justo de ahí viene el descontento de algunos.

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La combinación entre Omar Chaparro y Martha Higareda ha sido una rentable alianza. Tan solo las dos entregas de ‘No manches Frida’ han reportado más de 5 millones de boletos vendidos. ¿Ganancias? Muchas. ¿Calidad? Poca.

Ciertamente, ambos carecen de básicas herramientas de actuación. Pero una parte del público los prefiere y paga por verlos en la pantalla grande. Y si la fórmula Chaparro-Higareda está valuada en 5 millones de boletos, pareciera que no habrá marcha que detenga las ganancias comerciales que obtienen por trabajar juntos.

@braham_MV





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