‘En la hierba alta’, la película de Stephen King que se pierde en su propia maleza


PUNTUACIÓN: 28/100

Alcanzar el éxito tiene su desventajas. A nivel artístico se deja el listón muy alto y contentar a los fans y al público tras ser responsable de varias obras maestras puede llevar a la decepción generalizada más rápido que para ningún otro artista corriente. No solo eso, la crítica es más dura también. En este caso hablo de Stephen King, el maestro del terror que no solo cuenta con una bibliografía plagada de clásicos literarios, sino también de una infinidad de adaptaciones en forma de series y películas. Pero la última no ha pasado el corte. A En la hierba alta, lo nuevo de Netflix, no hay por dónde cogerla.

En la hierba alta – Harrison Gilbertson, Laysla De Oliveira, Avery Whitted – Crédito: ©2019 Netflix

Basada en una novela corta escrita por el autor de Maine junto a su hijo Joe Hill, En la hierba alta es una de las nuevas apuestas de Netflix que en lugar de provocarnos tensión acumulada a lo largo de 101 minutos, tan solo consigue un extenso bostezo cinematográfico. La cinta cuenta con elementos habituales en las historias de King, recurriendo a la naturaleza para crear una trama que ahonda en el ciclo de la vida pero que no consigue enviar un mensaje claro por mucho que intentemos encontrarlo.

La película arranca con dos hermanos, Becky (Laysla De Oliveira) y Cal (Avery Whitted), que se detienen delante de un campo cuando están a mitad de camino en el centro de Norte América. Para complicar la situación, Becky está embarazada de seis meses y todavía sufre náuseas por las mañanas. Algo que ella misma apunta como extraño a esas alturas. Ya desde un principio sabemos que algo anda mal. La cosa empeora cuando oyen la voz de un niño pidiendo ayuda desde dentro del campo, formado por una maleza más alta que cualquier ser humano. Todo resulta extraño pero no pueden dejar al niño ahí dentro, y deciden ir en su búsqueda sin imaginar qué se esconde entre tanto verde. Dentro está el niño llamado Tobin (Will Buie Jr.), su padre Ross (Patrick Wilson) y su madre Natalie (Rachel Wilson).

Pero los hermanos enseguida se pierden, sin encontrar el camino de regreso ni el reencuentro. Están solos, a oscuras, hasta que Cal se topa con el niño que parece más un fantasma zombi que un pequeño asustado. Poco a poco vamos descubriendo que la maleza es un universo paralelo, una representación de un mal ancestral que no se adhiere a las leyes de la física y espacio. Allí, sus víctimas se quedan atrapadas en un ciclo que se repite continuamente, sin principio ni final, pretendiendo arrastrarlos hasta el centro donde reside su fuerza: una roca antigua. Vemos cadáveres de víctimas que se quedaron allí encerradas, pero también de los protagonistas que en cada ciclo no lograron salir con vida. En uno de esos ciclos, meses más tarde, aparece la expareja de Becky que también entra a la maleza comenzando otra parte del ciclo.

Sabemos que la historia se seguirá repitiendo hasta que alguno de ellos logre romperla, pero los intentos se frustran cuando Ross aparece poseído por la piedra buscando acabar con cada uno de ellos, incluso su propia familia.

Tras ser testigos de tantas buenas adaptaciones de las historias de Stephen King en el pasado, y con el auge de IT: Capítulo 2 todavía presente, era inevitable esperarnos algo mejor. Incluso si tenemos en cuenta la magnífica Marianne, el fenómeno de terror de Netflix que el mismísimo autor aplaudió en sus redes sociales. El listón estaba alto, pero parece que el gigante streaming no termina de dar en el clavo con las adaptaciones de sus historias. Ya pasó con El juego de Gerald, 1922 y La niebla. Ninguna de las tres estuvo verdaderamente a la altura (aunque tampoco Cementerio de animales de Warner Bros. le hizo justicia a la novela ni al clásico de 1989).

Suele suceder que una película no nos guste de principio a fin, pero no hay nada más decepcionante en el cine que un primer acto prometedor que termina cayendo en picado. Y eso es lo que sucede con En la hierba alta. La película dirigida por Vincenzo Natali arranca con un inicio que provoca curiosidad, que nos engancha queriendo saber más sobre la maleza y lo que esconde dentro. Pero la historia termina por pretender más de lo que entrega, abriendo un universo de ciclos y espacios temporales que insinúa y no indaga lo suficiente, transformándose de repente en una metáfora sobre el ciclo de la vida que hay que hurgarla para encontrarla.

En la hierba alta – Patrick Wilson, Harrison Gilbertson, Laysla De Oliveira, Avery Whitted – Crédito: ©2019 Netflix

Quizás lo más interesante para los fans de las obras de King es descubrir que la película repite la tendencia del autor por crear escenarios sofocantes y sin escapatoria, como representa la casa de Annie en Misery, el acecho de Pennywise en IT, la cárcel de Cadena perpetua, el coche de Christine, la cama de El juego de Gerald, el Overlook en El Resplandor, etc. Aquí es la maleza que rodea a los protagonistas sin salida. Pero también podrán encontrar referencias a Los chicos del maíz a través del aislamiento y la presencia de algo malvado al acecho. Hay también un guiño a Christine, y una caída a la locura como la de Jack Torrence en El Resplandor o el Dr. Creed en Cementerio de animales.

La película añade drama al incorporar a una mujer embarazada que no está segura si mantener al bebé o darlo en adopción, utilizando el peligro como elemento decisivo pero arrastrando el drama el universo de los clichés del género. La historia en sí misma no es de las mejores o más pulidas del autor, y por más que Natali la llene de cera no hay por dónde hacerla brillar.

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