Dwayne Johnson, el actor que triunfa sin necesidad de cambiar de vestuario o personajes

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El fenómeno La Roca sigue imparable. Jumanji; siguiente nivel llegó hace unos días a los cines de todo el mundo, y arrasó de nuevo, demostrando que Dwayne Johnson es uno de los imanes más poderosos de la taquilla aunque el estilo y definición de sus personajes prácticamente llevan diez años siendo los mismos. ¿O cuándo fue la última vez que lo viste transformarse físicamente para un personaje? Pues te lo digo ya mismo, desde que llevara peluca en Hércules (2014).

Desde entonces ha protagonizado diez largometrajes, a cual más exitoso, con la misma calvicie, las mismas camisetas ajustadas o uniformes oficiales, y el mismo humor entre familiar y gamberro, interpretando a héroes enfrentándose a todo tipo de amenazas y siempre saliendo airoso. En absolutamente todas. 

Dwayne Johnson en Jumanji: siguiente nivel (Frank Masi; © 2019 CTMG, Inc. All Rights Reserved)

Hace años que dejó atrás su look con cabello o barba candado (G.I. Joe: la venganza, 2013, Dolor y dinero, 2013), desde que la saga Fast & Furious lo pusiera en el mapa de los blockbusteres, su fórmula ha sido una: mantener, repetir y exprimir. Y cómo le funciona.

Dejando a un lado el vestuario épico y los cabellos largos de Hércules, su estilo ha sido uno. En Fast & Furious 7 (2015) volvió a llevar el look del agente Hobbs de camiseta blanca y héroe aliado en coches veloces comenzando a robarle el protagonismo a Vin Diesel. Tanto que le dieron su propio spin off. En San Andreas (2015) era un piloto de helicópteros de rescate enfrentándose airoso a un terremoto llevando su uniforme y más camisetas ajustadas.

En Un espía y medio (2016) cambiaba las camisetas blancas, caqui u oscuras, por una de color amarillo, pero manteniendo el mismo aspecto como un espía de la CIA donde descubríamos su química con Kevin Hart. Repitió como Hobbs en Fast & furious 8 (2017) y el spin off de 2019, con el mismo look de siempre recuperando su barba candado. En Baywatch fue un socorrista de humor gamberro, con camisas ajustadas y el torso desnudo, en Jumanji: bienvenidos a la jungla (2017) seguía exprimiendo su descubierta faceta humorística al lado de Kevin Hart como un explorador con el uniforme acorde, muy similar al que veríamos el año siguiente como un primatólogo en Proyecto Rampage (2018), como un experto en seguridad en El rascacielos (2018) y luego en Jumanji: siguiente nivel de nuevo.

Vamos que los departamentos de vestuario lo tienen fácil cuando se trata de vestirlo a él en sus películas. Solo tienen que guardar, lavar y planchar hasta la próxima.

Hasta en el tráiler de Jungle Cruise, la nueva aventura de los estudios Disney que veremos en 2020, lleva el mismo look y repite con el humor familiar que se ha convertido en una de sus señas comerciales. Y seguro que arrasa de nuevo.

Todas las películas nombradas fueron éxito de taquilla, en más o menor medida, y todas recuperaron sus inversiones, mientras algunas generaron cientos de millones en ganancias. Sin ir más lejos, Jumanji: siguiente nivel ya ha recuperado su presupuesto en su primer fin de semana en salas. Incluso aquellas que gustaron menos como El rascacielos, Proyecto Rampage o Baywatch salieron más que airosas con recaudaciones de escándalo (menos Baywatch que no le fue tan bien como al resto. Y con razón).

Desde que debutara en cines como el Rey Escorpión en El regreso de la momia (2001), con uno de los peores efectos digitales de la historia, su carrera fue viviendo un ascenso a pasos agigantados. Hollywood no tardó en notar su presencia delante de la cámara y al año siguiente ya protagonizaba el spin off del villano egipcio cuando otros actores pasan todas sus vidas buscando un papel protagonista que nunca llega. Y más cuando Dwayne no era actor profesional, sino que fue haciéndose un hueco gracias a su reputación en Hollywood y su presencia en televisión como luchador.  

Lo suyo fue pura dedicación. Tras conquistar la lucha libre decidió pasarse de industria y la jugada le salió redonda. En los 18 años que pasaron desde su debut en La momia ha logrado adentrarse en el mundo de los blockbusteres contando con una filmografía que, si bien no destaca por premios de prestigio o aplausos unánimes de la crítica, suma unos 11 mil millones de dólares en recaudación (claro que aquí contamos las cuatro películas de Fast & Furious, donde él todavía no era el mayor atractivo). Esto es prácticamente el doble de lo que suman Tom Cruise o Will Smith con carreras incluso más largas.

Imágenes promocionales de Jumanji: bienvenidos a la jungla (© 2016 CTMG. All Rights Reserved.), Proyecto Rampage (©Warner Bros. Entertainment Inc.) y Fast & Furious 7 (©Universal)

No cabe duda de que el público adora a Dwayne, y en consecuencia la taquilla, y por ende los estudios. Contar con él en un proyecto supone dinero asegurado, y ahora que puede permitirse el lujo de ser productor, su voz cuenta más que nunca aportando y dando a sus personajes lo que él cree conveniente. Es cierto que tiene un ojo especial para desarrollar historias de acción o aventuras similares al tono de los 80s y 90s, pero que nunca tuvieron un protagonista por excelencia definido, sino varios actores que tuvieron su momento de gloria (Kurt Russell, Michael Douglas, Harrison Ford, Sam Neill, etc.).

Dwayne encontró un nicho ideal para exprimir su potencial, aprovechando el carisma que lo une a la audiencia con historias fáciles de ver y de puro escapismo. De esas que puedes ver sin que el ruido de las palomitas te moleste porque si te pierdes un diálogo o una escena, no pasa nada. Fíjense si está tan cómodo haciendo este tipo de película que ni siquiera tiene que ponerse peluca o cambiar de look como hace Christian Bale con cada personaje, o como hizo Joaquin Phoenix llevando su compromiso al máximo para Joker o más recientemente Charlize Theron cargando con horas de maquillaje y prótesis para convertirse en la reportera Megyn Kelly en El escándalo (Bombshell).

Cartel de Jumanji: bienvenidos a la jungla, El rascacielos y Proyecto: Rampage

Dwayne no será el mejor actor de su generación, pero tampoco lo pretende y su logro no deja de tener mérito. Todo lo contrario. No buscará proyectos que desafíen su talento como actor en diferentes facetas, pero hacer un blockbuster tras otro sin defraudar en taquilla tampoco es nada fácil. Incluso puede ser más difícil. ¡Y lo hace prácticamente sin cambiarse de aspecto o de vestuario! Es un tipo entregado al 100% al público que lo sigue. Sabe lo que sus fans esperan de él y cumple. Y la verdad es que no es una exigencia de altas expectativas cinematográficas, sino que esperan puro entretenimiento. Ha creado su sello en la industria del cine. Uno que no necesita de actuaciones difíciles o transformaciones físicas. Él sigue luciendo sus músculos, su tatuaje en el brazo y el pecho sin esconderlo, con la misma calvicie y los mismos estilismos que no pasa nada. Es como si siempre viéramos un mismo personaje que muestra diferentes facetas según la película. Es como si estuviéramos siendo testigos del Universo La Roca, así como Marvel y DC tienen el suyo.

Todavía hay mucho crecimiento por delante” nos contaba Dwayne Johnson antes del estreno de Jumanji: siguiente nivel. ¿Pero será hora de renovarse o la respuesta de la taquilla significa que nunca le hará falta? Quizás haga la prueba cuando se adentre en el mundo de los superhéroes por primera vez con Black Adam en 2021. Por lo menos en esta ocasión tendrá que renovarse para sorprender al tratarse de uno de los supervillanos más icónicos de DC.

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